Construir la web de tu negocio y no contar con un formulario de contacto es como tener una vidriera vistosa y decorada pero las puertas del comercio cerradas. A menudo navegando en Internet nos topamos con páginas interesantes, nos entusiasmamos porque vimos el producto que estábamos buscando, pero nos surge una duda. ¿Dónde pregunto? Resulta que no hay formulario de contacto y el impulso de compra desaparece. “Error de principiante”, dicen los que ya tienen la solución. Contar con una forma de contacto sencilla y rápida para que los visitantes consulten es uno de los primeros mandamientos de la presencia online.

¿Pero cómo construir el formulario de contacto perfecto? El primer consejo es que, si hablamos de formularios efectivos, no hay que extenderse más de la cuenta. La explicación es sencilla: si un cliente ingresa a una tienda para preguntar, por ejemplo, las formas de pago, el vendedor no le preguntará el nombre, edad, género o teléfono celular antes de responderle. En el universo de Internet, lo más conveniente es requerir el nombre y un correo electrónico. Eso, si no olvidamos de lo primordial, la zona para insertar el mensaje y el botón de ‘Enviar’.

Con cada consulta que recibamos, estaremos obteniendo un recurso por demás valioso: el correo electrónico de un potencial cliente y, en caso de solicitarlo, un número de teléfono. Una excusa perfecta para crear nuestra propia base de datos de personas a quienes podremos enviarles, si lo solicitan, un newsletter o publicidad de la empresa. Pero atención, no hay que descuidar la importancia con que tratamos las consultas. Difícil es conocer a alguien que le desagrade que le contesten rápido y con soluciones precisas. Lo ideal es responder en 24 horas hábiles o menos.

El lugar indicado.

El formulario no debería estar escondido en nuestra web. Por eso, es recomendable colocarlo en la página de inicio (o también llamada ‘Home’) y en cada una de las páginas de nuestra web (puede ser la barra lateral -slidebar- o en el pie de página -footer-). De esta forma, no se perderá de vista y el usuario tendrá más posibilidad de contactarnos en cualquier momento. No está mal probar varias ubicaciones, para analizar la efectividad que tiene en cada espacio.

Recordá que el color del formulario es importante, tanto como la letra. Con un diseño adaptado al resto de la página, preferentemente con fondo claro estará bien. Como es humano equivocarse al llenar un formulario, un error no debería ser motivo para tener que completar todo el formulario devuelta en caso de equivocación. Sería frustrante para el visitante y podría perder interés. Por otra parte, para intentar recabar la mayor información posible del cliente, pero a la vez, que no sea tedioso para ciertos visitantes, una buena idea es indicar de manera visible -muchos utilizan el asterisco- para marcar los campos obligatorios.

Asimismo, no está de más aclarar que el orden vertical descendente es el ideal para completar datos (es decir, de arriba hacia abajo). Sobre el formulario, siempre es conveniente escribir una oración que demuestre interés, invitando al contacto. Y, si vamos a enviar newsletters, recordá incluir la casilla de aceptación de términos y condiciones. Un agradecimiento por la suscripción o solicitud de información, además de un gesto amable, sirve para confirmar la acción.

Una vez realizado y probado el formulario de contacto no olvides lo más importante: responder. Por eso, es de suma importancia revisar los mensajes en forma constante y responder a la mayor brevedad posible. Una buena idea para no olvidarnos de hacerlo es comenzar a responder al inicio de la jornada y volver sobre lo mismo antes de partir. La relación que generemos con nuestro usuario jamás deberá ser subestimada y a la larga será algo que mejorará tus ventas.

Si ya sos cliente de gurú, los formularios de contacto no solo serán una receta simple y efectiva para ampliar tu cartera de cliente, también será gratuita. Todos nuestros planes Web incluyen la posibilidad de integrar el formulario. Así que no dejes de aprovechar esta herramienta.